Tanto Formentera como las islas vecinas son conocidas por sus playas y por su mar cristalino; pero además, si visitamos el interior, podemos descubrir la variedad paisajística que ofrece la isla. Entre estas maravillas, para conocer realmente la belleza del lugar vale la pena visitar: el faro de La Mola, el faro de Es Cap de Barberia y Punta de Pedrera.

El faro de La Mola está situado en la parte más elevada de la isla (192 m) y representa una guía fundamental para innumerables marineros que navegan por estas aguas. El faro de La Mola está considerado por muchos visitantes un lugar mágico.

Es Cap de Barberia es un lugar paradisíaco formado por rocas en el que se experimenta al mismo tiempo la sensación de soledad y de libertad. Al final, si llegamos a su límite, podemos admirar el faro que se yergue y desde el que podemos asistir a una puesta de sol única, donde el mar y el cielo se funden en tonos rojizos para dibujar el horizonte.

Visitando la costa encontramos Punta Pedrera, en la que extrañas y curiosas siluetas de escollos forman un desierto de piedra conocido con el nombre de Sa Pedrera, que alcanzando el mar han sido bautizadas como “piscinas naturales”.